El valor de una conversación sin prisa
El Valor de una conversación sin prisaArtículo número 179
Vivimos en una época en la que todo se acelera: no nos gusta la espera, queremos todo ya, en el momento. los mensajes, las decisiones, los juicios. Nos comunicamos más que nunca, pero conversar —de verdad— se ha vuelto un lujo.
Somos muy dados de criticar a los jóvenes de la generación "Z", que no saben esperar, todo lo quieren al instante. Pero no nos damos cuenta que, en muchos aspectos nos comportamos quizás no igual, pero de manera muy similar.
No quiero desviarme del tema , pero los jóvenes de la Generación "Z", así como tienen cosas negativas, también tienen muchas cosas positivas.
Casi no hablamos para entendernos, sino para responder, Y mientras las palabras se multiplican, la escucha se va apagando poco a poco.
Una conversación sin prisa es una forma de hospitalidad. Es abrirle la puerta a otro, que puede estar frente a ti, para que entre con su relato, con sus dudas, con sus silencios.
Para lograr esa conversación sin prisa que estamos buscando, no se requiere un café perfecto ni un escenario ideal: basta con el deseo genuino de estar presente. Porqué cuando alguien te escucha con atención, el alma sale y la emoción se hace presente.
Conversar sin prisa también exige humildad: aceptar que el otro puede enseñarnos algo, que no siempre tenemos la razón, que hay verdades que solo se descubren cuando dejamos de hablar y nos decidimos a escuchar.
Quizás lo que más necesitamos hoy, más que nuevas ideas, necesitamos nuevas conversaciones: más lentas, más sinceras, mas humanas. Porque cuándo perdemos la capacidad de dialogar, perdemos también la posibilidad de comprender.
Recuerdas alguna vez que alguien nos escucho, o tu la escuchaste de verdad-- sin mirar el reloj o el celular --, ese sencillo instante deja huella: nos hace sentir valioso, tomado en cuenta, querido y comprendido.
Es la esencia del diálogo humanista: el encuentro donde dos personas se reconocen, no por lo que piensan, sino por lo que son.
Así que la próxima vez que alguien te hable . Quédate un poco más. Apaga la pantalla, el celular, suelta la prisa y deja que el silencio haga su parte.
Tal vez, a la vuelta de la esquina, puedes encontrarte con un viejo amigo, donde "palabra por palabra" el mundo vuelva a empezar.
Acostúmbrate a poner el ejemplo, no perderás el tiempo, al contrario cosecharás una mejor imágen, y poco a poco, sin darte cuenta, te convertirás en una mejor persona.
Leonardo Zamora Malcampo.
Con Leonardo a la vuelta de la esquina.

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