Pequeños cambios que mueven al mundo

             


 Los pequeños cambios que mueven al mundo

Artículo número 178

            Dicen que los grandes cambios comienzan con gestos pequeños. Pero vivimos tan de prisa que estos gestos parecen inadvertidos o no se les da importancia, como si no contaran, como si el mundo solo se moviera por las decisiones de los poderosos o las noticias que hacen ruido.


            Y sin embargo, cada día, en los rincones más sencillos, alguien sostiene al mundo sin saberlo.


            Una madre que despierta muy temprano, al salir el sol, para preparar el desayuno.


            Un joven que cede su asiento en el camión a una persona mayor, sin esperar un  "gracias".


            Un maestro que escucha con paciencia al alumno inquieto, que no se aguanta.


            Un vecino que barre la banqueta común.


            Un médico que sonríe, a pesar del cansancio.


            Ninguno sale en los titulares. Pero todos ellos realizan algo que no siempre se mide.


            Vivimos tiempos en que la eficiencia parece más valiosa que la bondad.


            En las empresas, en la política, en la educación, incluso en la vida diaria, eventos cuando  se premian los resultados más que las actitudes.


            Pero si alguna vez el mundo se desmorona--y  a veces parece hacerlo--, no será por falta de tecnología, sino por falta de un acto de humanismo, porque cuando desaparece el gesto humano, la vida se vuelve más exacta. pero menos viva.


            Quizás el humanismo empiece ahí: en reconocer que la grandeza no está en lo grandioso, sino en lo que hacemos todos los días. En la sonrisa ofrecida, en la disculpa sincera. En el tiempo que se da sin esperar recompensa.


            En el acto simple de mirar al otro y recordarle-- sin palabras--que su existencia si nos importa.


        Así se sostiene el mundo, día tras día: no con discursos, sino con nuestros detalles y nuestros gestos de bondad y armonía.


            Y quizás, a la vuelta de la esquina, todavía hay tiempo para sumarnos a esa tarea silenciosa.


            Decídete, búscalos, quizás a la vuelta de la esquina  los encontraras, no lo crees, sólo ¡ hazlos y practícalos todos los días!, harás a feliz a la otra persona y tu te sentirás mejor.


Recopilado por:

Leonardo Zamora Malcampo



            

Comentarios

  1. Sí, basta con dar la vuelta a la esquina para encontrar la oportunidad de regalar un buen gesto a otro. Gracias por recordarnos que la amabilidad importa.

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