Entre el ruido y el silencio


artículo número 182

Vivimos rodeados del ruido.

No sólo del tráfico en las calles, los avisos o las voces que requieren nuestra atención. También está el ruido interior, que nosotros mismos provocamos: pensamientos, pendientes que se acumulan, miedos que sentimos, a veces parece que el silencio nos molesta.... como si  al quedarnos callados algo pudiera revelarse sin sentirlo, y no supiéramos que hacer con esa revelación.


Pero el silencio no es ausencia: es presencia plena.

Es el espacio donde la mente se detiene, y el corazón nos empieza a hablar.

Ahí donde se produce el silencio, comienza la posibilidad del encuentro con uno mismo, con los demás, con la vida.


Quizás por eso el silencio asusta: porque nos devuelve a nosotros.

Nos muestra lo que sentimos. lo que somos y evitamos mirar.

No se trata de huir del mundo, sino de volver a escucharlos desde otro lugar y de diferente manera. a la vuelta de la esquina, sin darte cuenta te encontraras.

Un paseo sin auriculares, una reunión sin mirar el teléfono, una pausa antes de responder

Pequeños gestos que nos reconectan con lo esencial.


El silencio nos mantiene ocupados; el silencio despiertos. Tal vez el humanismo es aprender a vivir el silencio sin miedo, dejar que nos hable y a descubrir, en medio de tanto ruido, que la vida tiene esos pequeños detalles que son hermosos.


Sigue caminando en silencio, y pronto, a la vuelta de la esquina encontraras lo que tu realmente eres.


Con Leonardo a la vuelta de la esquina.

Leonardo Zamora Malcampo

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