La Universidad del Jueves

 


Hace días recibí esto. bonita lección para meditar.

una buena filosofía de vida. Siempre hay algo nuevo

 que podemos aprender.


Cada jueves a las 10 en punto, en un aula  de 

un colegio particular, un grupo peculiar de personas

toma asiento.

Nadie baja de los 70 años de edad. Algunos llegan con 

bastón, otros caminando lento, y otros con andaderas.


Todos sonríen como niños que van a su primera

excursión. Se hacen llamar: "La universidad del jueves".

Aunque no hay matrícula ni exámenes, sólo las

ganas de aprender.


Todo comenzó con Rodolfo, un exprofesor, que tras 

Jubilarse, sintió algo dentro de él que se apagaba.

Así que pidió permiso a la escuela, para usar un aula vacía

una vez por semana. Publico un anuncio en la 

panadería del barrio: "clases para mayores de 65 años

gratis, sin deberes, sólo curiosidad"


La primera vez fueron tres personas, la segunda siete.

La tercera quince. Ahora cada jueves más de veinticinco

se reúnen para hablar sobre todo. Películas, Series, 

Deporte, Inteligencia emocional y artificial. Toda clase

empieza con una ronda.


-- Que aprendiste en esta semana fuera del aula?

y las respuestas sorprenden: Aprendí hacer 

videollamadas con mi hija que vive en Cánada.

-- Descubrí que las ballenas hablan en diferentes

dialectos.

-- Vi una película coreana sin entender nada..., pero

lloré igual.


Rodolfo., el profesor  no toma lista. Sólo ofrece una

pizarra y una tasa de café al final de cada sesión.


Pero lo que ocurre en esa aula, va más allá del saber,

yo vine por curiosidad, dice Andrea de 82 años, pero

encontré algo más urgente: pertenecer.


Muchos de ellos vivian solos. Algunos habían dejado

de salir. Uno, incluso confesó que llevaba años sin

conversar más de cinco minutos con alguien. Ahora

se mandan mensajes, se prestan libros, se celebran

sus cumpleaños.


La Universidad del jueves no da títulos, pero entrega 

algo más valioso: sentido. En una sociedad que

empuja al los mayores al rincón del olvido, este grupo

 demuestra que el hambre de aprender no envejece, 

 solo cambia de forma.


Hace unos meses, fueron invitados a una conferencia.

El público se quedó en silencio cuándo vio entrar

aquel grupo de canas,paso y risas lentas.

Uno de los estudiantes preguntó: que  innovan

ustedes?, el más veterano de 90 años respondió:

innovamos no rendirnos, seguir caminando a no

dejarnos.


El auditorio aplaudió de pie. Hoy varios jóvenes se han

sumado para cooperar.

Algunos dicen que ahora entienden mejor a sus 

abuelos. Otros, que por fin aprendieron a escuchar

sin prisas.

Y Rodolfo, el profesor que no quería dejar de enseñar,

dice que ya no tiene miedo de envejecer.


"Porqué ahora se que, mientras haya un jueves, habrá,

habrá un motivo para despertar su ilusión.


Bonito verdad?. Gracias por sus comentarios.    





Comentarios

  1. Excelente concreción de una buena idea. Seguir dando motivos para que la vida nos encuentre vivos. A la vuelta de la esquina, todos los "jueves" con Leonardo seguiremos compartiendo en esa universidad.
    ¡Enhorabuena!

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