Atardecer en la vida. Encrucijada inédita.
Atardecer en la vida. Encrucijada Inédita
Artículo número 190
El atardecer no es el final de tu día. Es el momento de la verdad,
El más honesto. La luz ya no molesta, no hiere. Ahora acaricia. Los recuerdos pueden agrandarnos o reducirnos al haber deseado haber hecho las cosas que hiciste de manera diferente. realizado de otra manera.
Las sombras se alargan, pero también revelan contornos y siluetas, que al mediodía pasaban desapercibidos, no se notaban y muchas veces no te dabas cuenta de lo que hacías.
Así es el atardecer de la vida: una encrucijada inédita.
Porqué inédita?, porque no es igual para todos. nadie llega a ella con la misma forma, con el mismo mapa. Todos la hicimos a nuestra manera.
Se arriba con cicatrices, a veces dolorosas, pero otras reconfortan,
con logros o con pérdidas, con aprendizajes o con silencios, o también con alegrías o con arrepentimientos.
Lo que antes eran prisas, ahora es pausa. Lo que antes era conquista, ahora es reflexión, ahora es sentido.
Y en esa encrucijada, aparecen preguntas nuevas, todavía sin respuestas. que quiero dejar?, que necesito soltar?, que fue lo que aprendí?, con quién debo reconciliarme, a quién debo perdonar?, pensar y reflexionar cómo quiero ser recordado; cómo será mi legado.
No es una etapa de resignación o de orgullo, sino de integración, tomando en cuenta todo lo que hiciste. Lo que hiciste bien o lo que hiciste mal.
Es el tiempo de recoger la cosecha interior, de narrar tu propia historia con verdad y con reconocimiento. De transformar experiencias en sabiduría
El atardecer no apaga, madura, no reduce, depura y en ocasiones nos despierta para hacer todo aquello que pudiste haber hecho... y no lo hiciste.
Quizás el mayor desafío, es aceptar que no todo está en nuestras manos, pero todavía tenemos tiempo. Mucho está en tú corazón. Y desde ahí donde esa serenidad ha sido conquistada, piensa que puedes ayudar a otros , iluminar y aconsejar a otros con una luz más cálida, más humana, más esencial.
Porque el atardecer de la vida no es despedida; es legado. Dejar huella de tú comportamiento.
Porqué cada quién decide cómo quiere ser recordado. Todos tenemos nuestro propio sol, y sólo tu decides como quieres que caiga tú sol, cuándo el final esté a la vuelta de la esquina.
Leonardo Zamora Malcampo.
@con Leonardo a la vuelta de la esquina@

Me encantó, sin duda caminar desde el amanecer al atardecer y saber apreciar el camino.
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